sábado, 2 de agosto de 2008

El monumento de Cayo Cristo


Monumento a los desaparecidos en Cayo Cristo durante el ciclón de 1933.
Obelisco funerario dedicado a los desaparecidos en la tragedia del Ciclón del 1ro de Septiembre de 1933 el cual arrasó con este balneario de los sagüeros. Se erige en medio del cayo (hoy en día deshabitado), conteniendo la lista de cada uno de los desaparecidos. La “Tragedia de Cayo Cristo” es considerada como“El Titanic Sagüero”. Cada pueblo tiene su “Luto Mayor” provocado por fuerzas naturales, y este es su clásico.

Lista de los muertos en Cayo Cristo durante el ciclón de 1933.

“Pedro Rasco, José Bory, Blanca López, Pepito Bory, la cocinera de la familia Bory, José Ramón Alvaré, Gabiola Alvaré Gálvez, Juan Truy y su esposa, Luis Legorburo, Coloma Legorburo Amiell, N Vázquez, Oscar Vázquez Legorburo, Orlando Vázquez Legorburo, Olga Pérez Amiell, Tomás Real, Señora de Tomás Real, 3 niños de Tomás Real, un carbonero llamado Mayorquín. La familia del superior military de Isabela de Sagua, Sargento Torres y 4 hijos, se encontraban de visita en casa de la familia Leborguro.”



Lista de los sobrevivientes de Cayo Cristo durante el ciclón de 1933.

“La señora Gálvez, quien lleva la tragedia espantosa de haber perdido a su esposo é hija. Atendida en la Clínica Sagua. El niño Pascualito Pérez, salvado milagrosamente. El jovencito Moya, que valientemente salvo la vida a Pascualito. María López hija de Juan Truy. Otros naúfragos más, unos ciudadanos en la Colonia, los más en el Hospital Pocurull y otros en la Casa de Socorro.” “Se supone que haya más muertos, y se nos ha dicho, que se han encontrado algunos más. Los heridos son numerosísimos, tanto en la población (de Sagua) como en la Isabela y demás barrios. Posiblemente en los cayos, se supone que haya más cadáveres.”



Primer Auxilio hacia Isabela de Sagua


“Hacia la Isabela de Sagua, partió una comision de señoritas y jóvenes, para fomenter una Cocina Económica en el debastado pueblo, y socorrer a la incontable legion de damnificados que se encuentran en la mayor necesidad.” “La revista APRA envió a una de sus directoras, la Srta. Judith Tomasino, la cual, con sus entusiasmos y bondad característica, coopera grandemente en esa hermosa labor de caridad.” ”¡Bien por los que se disponen generosamente a aliviar miserias, y a socorrer a quienes tanto lo necesitan!”Publicado en la revista A.P.R.A. (Año 1, Número 3), Septiembre de 1933. Sagua La Grande.


Durante el último tercio de época republicana era costumbre visitar el Cayo para depositar flores en el monumento y recordar a los coterráneos desaparecidos. A partir del desastre del año 33 este ha permanecido deshabitado completamente. pues el horror del lamentable siniestro allí acontecido no se pudo borrar de la mente de los sagüeros los que prefirieron mantener el sitio como un gran cementerio o monumento a los desaparecidos. Desde el año 1959 solo guardafronteras han habitado el islote.


CAYO CRISTO EN LA EPOCA REPUBLICANA

A lo largo del primer tercio del siglo XX Cayo Cristo era la playa preferida de los sagüeros; aún Esquivel era un cayo virgen cuando ya el bullicio de las vacaciones se sentía por todo este legendario islote al norte de Isabela de Sagua. Poco a poco se fue llenando de casitas vacacionales y ya para los años treintas era una gran población con aires de ciudad. Era un balneario tan atractivo que hasta los Presidentes de Cuba pasaban allí sus vacaciones, lo cual le daba una categoría respetable. El propio Presidente, General José Miguel Gómez, que tanto ayudó a Sagua La Grande, tenía allí su casa de descanso que gentilmente le habían regalado los sagüeros (Ver foto), y esta presencia gubernamental en el Cayo agregaba un movimiento extra de fragatas e hidroaviones como ningún otro islote del archipiélago cubano.




Más detalles en el Sitio Web de Cayo Cristo: http://cayocristo.galeon.com



domingo, 27 de julio de 2008

REVISTA "EL SAGÜERO"


REVISTA EL SAGÜERO
En esta interesante publicación mensual de 52 páginas se aborda la historia de toda la Jurisdicción de Sagua La Grande (luego Región), que abarcaba en sus inicios desde el río Sagua la Chica hasta la frontera con Matanzas, y desde los cayos en el norte hasta Cifuentes por el Sur, es decir la misma configuración geográfica que tenía el Territorio Indio Sabaneque a la llegada de los conquistadores, cuando Sagua (territorio) era un país.

La revista se puede pedir gratis desde cualquier parte del mundo (incluyendo a Cuba, claro está) al siguiente correo: Revista El Saguero, P.O. BOX 347254, Coral Gables, FL 33234, U.S.A., o si lo prefiere al Email: clubsagua@gmail.com

lunes, 21 de julio de 2008

EL FARO BAHIA DE CADIZ

Por los tiempos de las Jurisdicciones en el siglo XIX, , la Isla de Cuba contaba con solo 7 provincias marítimas (4 por la costa Norte y 3 por el Sur) las cuales eran las siguientes:

1-La Habana; 2-Sagua La Grande; 3-Remedios; 4-Nuevitas;
5-Santiago de Cuba; 6-Trinidad y 7-Cienfuegos.

Cuba era una comandancia general de la marina española durante la época colonial, una especie de “portaviones” de mucha importancia en América, y esta comandancia dirigida por un contralmirante se subdividía en siete provincias de las cuales Sagua tenía el privilegio de ser una de ellas, con bandera propia. Siendo Sagua La Grande una de las provincias marítimas de España en el siglo XIX no podía dejar de tener un gran faro que era el complemento del gran puerto que ya comenzaba a ser. Fue lucha y proyecto de los sagüeros durante la primera mitad del siglo 19 lograr la construcción del faro y buscar el sitio donde colocarlo para que guiase a todos los barcos a puerto seguro en la Bahia de Sagua La Grande, los primeros Tenientes Gobernadores de Sagua como Villiers y Casariego ejercieron su influencia para que “el faro” existiera en la Jurisdicción, por fín se optó por el cayo Bahía de Cádiz el cual debido a su estratégica ubicación latitudinal por encima de los demás en la cayería Sabaneque, pareció el más apropiado para los expertos, ingenieros, geógrafos y marinos. Era el cayo más alto, el extremo occidental de la Jurisdicción Sagua La Grande cuya latitud más cerca está del Canal de San Nicolás por donde circula toda la navegación internacional desde tiempos remotos de la conquista, y donde ningún otro cayo podría interrumpir la visión de los navegantes (ver mapa).

Don Juan Menas fue el comandante de ingenieros encargado de dicho proyecto y se utilizó la torre de hierro fundido que había sido adquirida para el faro de Cruz del Padre (Hernán Cortés) en 1853 por el Coronel de Ingenieros Don Francisco Albear Fernández (1816-1887). El faro cayo Bahía de Cádiz, situado en la parte norte del cayo de su nombre en los 23" 12'.6 latitud N y 80º 28', 9 longitud W, es el segundo faro más alto de Cuba, con un destello de luz blanca cada 10 segundos y una altura en su torre de 176.5 pies con un alcance lumínico de 18 millas. Construido en una torre de hierro en forma de tronco piramidal que descansa sobre un zócalo de sillería con casas para los torreros adosadas a ambos lados, alumbró por primera vez el 10 de Octubre de 1862.

No solamente la Provincia Marítima se llamaba “Sagua La Grande”, sino que este era también el nombre de la inmensa jurisdicción que abarcaba paralelamente desde el río Sagua La Chica hasta los límites de la provincia de Matanzas, y meridianamente desde la altura del Cayo Bahía de Cádiz hasta Cifuentes, es decir, lo que anterior a la llegada de los conquistadores españoles se había llamado “Territorio Indio Sabaneque”. En el mapa se muestra la cayería existente entre Isabela de Sagua y Sierra Morena con “Boca de Sagua” que es la entrada de los buques mercantes a la bahía del mismo nombre.

















EL BARCO FANTASMA

Algunos pescadores actuales lo han visto. Se trata de un viejo galeón español en muy mal estado pero aún con todo su velamen y aparejos erectos; de ahí que los pescadores y marineros afirmen que este barco está atrapado en algún sitio y se desprende ocasionalmente con las tormentas.

Lo vió por primera vez Don José Beltrán, pescador natural de Corralillo, que en 1867 había arribado por unos días de mal tiempo a Bahía de Cádiz donde el torrero muy amablemente le acotejó unos camastros a él y sus 3 amigos en un ricón del majestuoso Faro para que esperaran el buen tiempo y pudieran continuar su fatigosa faena de pesca. Era un mediodía oscurecido por la tempestad y todos, incluyendo el farero, dormían profunmente la soporífera siesta de truenos, pero Don José inquieto por su negocio de pesca observaba las furiosas olas desde lo alto de la torre como esperando que de un momento a otro se detuvieran; ya todo el día anterior y la noche completa habían tenido la misma intensidad de vientos. Cabeceaba medio hipnotizado por la monotonía del escenario cuando de pronto vió una voluminosa estructura que avanzaba en la misma dirección de viento oeste muy cerca de ellos lo cual le hizo despertar completamente y poniéndose de pié abrió bien los ojos para estar seguro de lo que veía. Aquello era un barco, no cabía dudas, y estaba peligrosamente muy cerca de la orilla por lo que debía alertar al farero de lo que estaba ocurriendo.

Bajando a la velocidad de un rayo despertó a todos con sus gritos e inmediatamente los cinco subieron al domo superior desde donde aún se observaba el extraño barco avanzando muy lentamente hacia occidente.

Es muy raro- dijo el torrero- tiene la figura de un galeón muy antiguo y sus velas están izadas; dentro de ese barco no puede haber nadie pues ningún capitán sería tan negligente.

Pero también es raro su lentitud con tanto viento- agregó el pescador- y sus velas apenas están hinchadas, parece un barco a la deriva…
O es una visión- ripostó otro de los pescadores…

Todos se miraron con cierto aire de espanto. Habían escuchado viejos relatos de mar hablando de barcos fantasmas pero como viejos pescadores de experiencia, nunca lo habían creido; ahora se encontraban ante un fenómeno que no podía tener otra explicación. Un barco muy cerca de la costa, en medio de una tempestad, con el velamen activo y sin ninguna actividad humana visible ya se habría estrellado contra las salientes rocas de la orilla. No existía lógica en aquel extraño evento; además un galeón no era barco para navegar en esta época…

De pronto la rara nave comenzó a girar lentamente hacia el norte, giro que aprovechó el farero para escrutarla con más detalles con su potente catalejo por su parte posterior. Enfocando el cristal hacia la popa, pudo admirar un rico y complejo decorado de sus maderas, obra de arte admirable, pero lo que más le llamó la atención fueron unos grandes caracteres rojos que decían “Santa Lucía”, !El barco tenía nombre, su identidad lo hacía más real!. En medio del oscuro velo de la borrasca, el navío se fue esfumando como tragado por el diluvio…

Esa es la estraña historia que contaba frecuentemente el viejo lobo de mar Don Pepe Beltrán cuando fue a vivir su retiro a Sagua La Grande en 1885. El barco fantasma se ha seguido viendo hasta los tiempos actuales por testigos vivientes. Pero de su boca también quedaron otros relatos de mar que le habían sido transmitidos por el farero del Cayo Bahía de Cádiz y otros amigos del océano, los cuales le contaremos en números futuros.
Ver: "Los Tesoros de Sabaneque" en: http://saguatesoros.tripod.com/

sábado, 14 de junio de 2008

El secuestro de Hemenway en Sagua La Grande

Jamiguel, le decían cariñosamente los sagüeros del siglo 19 a este bondadoso gringo que tanto amaba y ayudaba a los pobres de Sagua La Grande, pero a pesar de su bondad, en una ocasión estuvo secuestrado por otros sagüeros los cuales pidieron dinero a cambio de su libertad. Augustus Hemenway fue uno de los comerciantes más influyentes de Boston.
Nació en Salem en 1805, y como muchos muchachos de ese período lo obligaron a ir a trabajar cuando era muy jóven y con su espirítu de comerciante comenzó sus negocios propios en ciudades de la costa en Maine los cuales ramificó hacia fuera, y antes de 1836 ya estaba en el negocio bajo la firma de A. Hemenway y Co. Poseyó ocho grandes naves que construyó para su propio negocio, que manejó desde Valparaíso, donde tenía sus almacenes. Los nombres de estos barcos eran: "City of Valparaiso," "City of Santiago," "Independence," "Magellan," "San Carlos," "Próspero," "Sunbeam," y "Quintero." Negociaba además con cualquier producto americano que él consideraba vendible en la costa oeste de América del Sur. Además de su negocio de Valparaíso, Hemenway poseyó un reparto entero en Maine con su propio aserradero en Machias.
Fue en este aserradero donde Don Augustus cortó los tablones que sirvieron para levantar su finca en Sagua La Grande, Cuba donde poseía una plantación y un trapiche o ingenio azucarero cerca del río en el sitio actual de San Jorge, uno de sus retiros más amados de América. Una tarde del invierno, mientras marchaba de Sagua al ingenio de St. George, unos asaltantes lo capturaron y lo escondieron para pedir dinero a cambio; el encargado de la Finca que lo acompañaba estaba aterrorizado pero Don Agustín en cambio, con su sangre fría , pasó toda la noche fumando y conversando con los secuestradores hasta que con la salida del sol, su encargado del ingenio el Sr. Bartlett, fue al banco de Sagua de donde extrajo los fondos necesarios para pagar la libertad de su patrón. Este capítulo de su vida en Sagua termina felizmente, pero Hemenway nunca más hizo el camino de Sagua a San Jorge a caballo sino que optó por hacerlo en el tren recién inaugurado. Muere a finales de los 1860s. Se dice que en los alrededores de su casa junto al río Sagua se encuentra enterrada la momia de su antecesor azucarero Don Jorge Battle (Ver: "La Momia de Sagua" en próximos capítulos).
Nota: Debemos recordar además que Mister Agustín Hemenway fue un benefactor de los niños sagüeros y aportaba anualidades fijas de $ 688.35 en oro para esa noble causa. Pero además amaba tanto a Sagua que constribuía con todas las obras que pudieran darle progreso. Fue el primero que estudió y propuso al gobierno local la canalización del río para así facilitar el trasporte nacional e internacional marítimo por lo que se conocía como "el hombre de la canalización"; así como la construcción de un camino que uniera a Sagua y su puerto La Boca.

jueves, 12 de junio de 2008

EL CONSUL DE SAGUA Y EVANGELINA COSSIO

Todos los cubanos conocen la fascinante aventura de escape de la prisión de la señorita Evengelina Cossio Cisneros el 8 de Octubre de 1897, durante la Guerra de Independencia. Fue la única mujer condenada a prisión por revolucionaria y reclamada por toda la prensa americana; pero lo interesante de esta epopeya es que ahora surgen nuevos datos que vinculan más a Sagua La Grande con los acontecimientos.

Ahora se sabe que en todo el complejísimo plan para su rescate y fuga de Cuba estaba involucrado el cónsul norteamericano en Sagua.

Resulta ser que al mismo tiempo que se planea el rescate de Evangelina de la prisión, el cónsul americano en Sagua La Grande, Mr. Walter B. Barker, solicitó una licencia al Departamento de Estado para un breve descanso en Estados Unidos a finales de Septiembre. El telegrama existe y este es su texto (traducido): "a menos que mi presencia aquí sea esencial, mi salud requiere treinta días para visita Nueva York”. En otra carta enviada a la Embajada en La Habana se lee lo siguiente: "durante el verano entero he sufrido de salud deteriorada; el consejo del médico es que, nada más que un viaje redondo me beneficiaría... Si la licencia se me da, visitaré Nueva York y Washington solamente."

La jóven revolucionaria se fuga espectacularmente el día 8 de Octubre de 1897 cuando un corresponsal del diario “Journal” de Nueva York se encarga del primer paso del plan que era aserrar los barrotes de la prisión y ya Barker había obtenido su licencia para salir de Cuba.

El vapor “Seneca” salió de La Habana para Nueva York al día siguiente el 9 de octubre de 1897, después de que Evangelina hubiera sido pasada de contrabando a bordo del buque vestida como marinero y “coincidentemente” el cónsul de Sagua también se embarcó en este buque. Las inspecciones de los españoles sobre el barco no dieron ninguna indicación de que algo estuviera mal; Evangelina había sido escondida en un camarote y todos habían sido inspeccionados con detalles …menos uno…, la habitación del honorable consul americano, ¿quién se atrevería a penetrar en la habitación de un diplomático norteamericano?.

Al arribo a Nueva York toda la sociedad americana estalló en júbilo al conocer el asombroso y brillante plan de rescate, El acontecimiento ocupó la primera plana de todos los periódicos de la época. El Presidente Mr. William MacKinley la recibió en la Casa Blanca así como el Congreso y otras instituciones y sociedades que no la dejaron descansar con homenajes y reconocimientos. Barker dijo a un reportero que él no vió a Evangelina hasta el segundo día de viaje y que no sabía que Evangelina viajaba en el Sénaca; pero en otro diario que lo interrogó más a fondo este declaró: "por supuesto mi posición prohíbe discutir su caso." Evangelina dijo que ella había sido ocultada en un camarote del “Séneca” hasta que el buque zarpó de La Habana y que el amigo que la ocultó no lo podía identificar.

La clave está en El Diario “El Mundo” de Nueva York el cual ofreció una más completa investigación, interrogando al capitán y otros marineros, lo cual le permitió ofrecer una detallada versión de los acontecimientos que sucedieron en el viaje. Este periódico narra que Evangelina pasó mucho de su tiempo a bordo en la compañía de Barker y del sobrecargo de la nave. La principal fuente de “El Mundo” lo fue el capitán de la nave Mr. Frank Stevens, quien confesó al periódico esto: "después de la primera cena (Evangelina) tomó un descanso en la cubierta y saludó a algunos de los pasajeros; entre ellos estaba Walter B. Barker, cónsul de Estados Unidos en Sagua La Grande, ella se dirigió a él en español como si ya lo huviera hecho antes y él también le habló como viejo conocido, también se pasó mucho de su tiempo en la oficina del Sobrecargo, "no la vi otra vez hasta domingo ( el 10 de octubre de 1897). Lunes y martes ella pasó la mayoría de su tiempo con Sr. Barker y el sobrecargo”.
Indudablemente que Mister Barker tuvo que ver mucho con el plan de fuga de Evangelina Cisneros de la prisión de Isla de Pinos y su embarque en el Sénaca lo cual constituyó toda una hazaña para aquella época y todo el plan en sí fue una asombrosa obra maestra que además influyó mucho en los posteriores acontecimientos por la independencia cubana.

Pero, ¿por qué se escogió a Barker?, pues bien, el expediente consular muestra que durante su estancia en Sagua La Grande desde Agosto de 1896, este fue uno de los cónsules que más se enfrentaba a las autoridades españolas y las irritaba al punto que hasta el propio Gobernador de Cuba, Valeriano Weyler, emitió protestas al Gobierno Norteamericano por la conducta del diplomático; su apoyo a la causa cubana de la independencia era muy conocido en la Villa del Undoso, pero además, Evangelina vivía en Sagua La Grande con sus hermanas Flor María, Carmen y Clemencia además de su padre Don Agustín Cossío Serrano que se encontraba preso por esconder armamentos para la Brigada Sagua, factor que involucraría más al honorable cónsul americano. Es de destacar que unas de sus hermanas, Doña Clemencia Cossío Cisneros era la esposa del alcalde de Sagua La Grande Don Delfín Tomasino Bonet los cuales son los abuelos de Yoly Calvet Tomasino (nuestra pasada Primera Dama del Municipio de Sagua en el Exilio junto a su esposo Napoleón como Presidente).

El 13 de Noviembre de 1898 regresó el ex -cónsul a Sagua y su recibimiento en la Estación de Ferrocarriles fue un verdadero acontecimiento pués todo el pueblo sagüero se conglomeró allí para recibirlo y casi se lo llevan en brazos tras vivas y hurras a este gran amigo de los cubanos.
El 5 de Abril de 1899 se cambió el nombre de la Avenida de Jumagua por el de Calzada de Barker en grato recuerdo al cósul americano amigo de los sagüeros que tanto luchó por la causa cubana, y al que la Villa del Undoso considera sagüero, como a Evangelina, porque:

"No se es: de donde se nace, o: de donde se muere, sino: de donde se lucha".

sábado, 26 de abril de 2008

EL DETECTOR DE METALES

La Arqueología Colonial en el Grupo Espeleológico "Sabaneque " de Sagua La Grande, Cuba.
(Notas de Diario de Campo)



"Siempre hemos recopilado estas leyendas sagüeras desde el punto de vista puramente folklórico, pero no fue hasta principios de 1979 que consigo con el señor Enrique en el edificio de Villegas # 5 en la Habana Vieja, un plano para construir un detector de metales y el Martes 19 de enero de 1982,Fidel Vila (Machy),Albertico Santana y yo, iniciamos una nueva era de arqueología colonial en Sagua La Grande,donde incorporamos la tecnología (un poco atrasada) del detector.
Decidimos que revisaríamos un poco todo mi archivo de leyendas pues nada teníamos que perder y mucho que ganar recorriendo los bellos campos de Sabaneque.El primer viaje fue el 20 de enero y lo hicimos (por supuesto) a las legendarias lomas del Mogote donde yo llevaba 12 años confeccionando el catálogo de su fauna y la cartografía de todas sus cuevas,además de algunas incursiones en el campo de la arqueología y paleontología (libro en preparación “Los Mogotes de Jumagua”).
Fue en las cuevas del Mogote que comprobamos que a nuestro equipo no se le escaparía ni un alfiler,siendo esto arma de doble filo pues este “sonaba” todo el tiempo ante herraduras,guatacas,cubos,palas,latas y cuanto material metálico allí existía. Se trataba de un modelo muy antiguo de rastreo de metales que habíamos copiado de una revista “Mecánica Popular” de los años cincuentas y este no discriminaba entre el oro,la plata,el hierro o el zinc.
El Sábado 23 de enero salimos a explorar la Finca de la Jutía donde se dice que está sepultada una corona de España por el bandido del siglo XIX llamado Pepe Cuca y al bajarnos de la guagua aprovechamos para explorar un poco y fotografiar al antiguo ingenio “Capitolio”,así como el “túnel” o “algibe” y la casa de Don Antonio Duque(quien intentó envenenar al general José Luis Robau durante la guerra de independencia). Todas las construcciones se conservaban casi intactas.
En la finca La Jutía encontramos algunas cuevas o furnias las cuales rastreamos,obteniendo los mismos resultados que en las cuevas del Mogote.Pero nuestro objetivo no eran solo tesoros de oro y plata sino que algunos tesoros coloniales de hierro pasaron a engrosar mi colección arqueológica con grilletes de esclavos,viejos machetes y hasta revólveres casi completos de los tiempos de la manigua mambisa.Por el camino incorporaba otros tesoros culturales en el mundo del rico folklore campesino lleno de tantas anécdotas interesantes que huvieran pasado al olvido de no haberlas rescatado.En 1982 aún quedaban los hijos de los mambises que tenían más que contarnos que sus nietos actuales.Pero mi generación tuvo la gran suerte de conocer incluso a los últimos mambises que aún transitaban cargados de años por las calles de Sagua en los años setentas cuando comenzamos nuestras investigaciones.Uno de ellos lo fue Don Benito Serrano,que aunque no apare-cía en ningún registro de veteranos (por despreocupación personal y familiar),todos los veteranos sobrevivientes lo reconocían como tal.Nunca estuvo en la Guerra pero su enlace entre Sagua y Loma Bonita fue muy valioso para los mambises.José L. Robau lo tuvo como mensajero personal todo el tiempo que duró la guerra.Entre las tantas anécdotas que nos contó nuestro inolvidable Benito estaba la de una botija de oro que desenterró el temible Benito Carreras en el patio de la casa que hoy tiene el número 3 de Gonzalo de Quesada que por aquellos tiempos era caballeriza del cuartel de voluntarios y que él (Serrano) recogió vacía y conservó hasta el día de hoy que nosla enseñó.

Le he dicho a mis amigos que nunca encontramos oro, pero el simple hecho de “salir a buscarlo,resultó tan interesante como haberlo encontrado”.La búsqueda de tesoros es tan ritual como la misma pesca que en ocasiones no da resultados,pero mucho entretiene, y donde hasta los mismos planes preliminaries forman parte de “La Fiesta”.
La Cueva de José Luis Robau en Loma Bonita fue otro de nuestros objetivos, aquí también la leyenda nos habla de una botija pero mi mayor tesoro fue recorrer y cartografiar la mítica caverna que sirviera de Cuartel General a la gloriosa Brigada Sagua en el siglo pasado.Más tarde supe que increiblemente esta cueva nunca había sido cartografiada a pesar de su transcendental importancia para Sagua La Grande (y la he mostrado recientemente por vez primera al mundo en la revista “El Undoso” editada en Miami,Florida),(marzo-1995).

Es interesante señalar que por esta zona, al final de la cordillera del Mamey, existen, en diferentes puntos aislados entre sí,la misma leyenda de “caballerías fantasmas” que con gran estruendo sorprenden al atariado campesino o a la dedicada ama de casa,que sorprendida al abrir su puerta, observa con horror un enorme torbellino de polvo levantado por decenas de caballos que avanzan sin detenerse hacia ella.Quizás este fenómeno sea repetible en sitios donde ocurrieron sangrientas batallas pasadas.
Por el río Sagua rastreamos la antigua hortaliza de los chinos cerca de lo que fue hasta hace poco la Fábrica de Hielo sin obtener resultados positivos pero sin embargo allí mismo y muy escondido,descubrimos por medio de un campesino que existía la base de un antiguo ingenio de esclavos del que nunca antes habíamos oído hablar,otro tesoro más para la colección.
Veamos a continuación otros sitios de tesoros ocultos de nuestra región recopilados y visitados por nuestro grupo de labor":





En la foto: Primer Grupo de Arqueología Colonial en Sagua La Grande haciendo pruebas con el detector de metales en 1982.
(Arriba, De Pie: el inolvidable amigo, recientemente fallecido, Alberto Santana Morales. Abajo, Excavando: Pedro Suárez Tintín).



Diario de Exploraciones

Jueves, 28 de Enero de1982
...Temprano llegamos al ingenio "Capitolio" (demolido hace más de un siglo).

Sin pérdida de tiempo exploramos "el túnel" (como todos le llaman*) y sin resultados pasamos a las demás ruinas que ocupan gran área del terreno, ocupándonos toda la mañana. !Encontramos gran cantidad de guatacas y herraduras ¡.

Después de almorzar junto a las ruinas, partimos rumbo a Loma Bonita la que fuera "Cuartel General del Ejército Mambí" en el siglo pasado. La cueva de "José Luis Robau" se encontraba en la sima de dicha loma y nos resultó muy dificil localizarla; ! esta sería nuestro próximo objetivo¡.

No quise perder la oportunidad de cartografiar la cueva y a medida que buscábamos fuí tomando las respectivas medidas logrando cartografiar completamente la cueva.

(! Luego supe que la cueva en cuestión nunca había sido cartografiada)

En cuanto al rastreo tuvimos algunas dificultades pues (como nos ha ocurrido en otras ocasiones) en las cuevas,el goteo que origina las formaciones secundarias (estalactitas, estalagmitas,etc) arrastra consigo gran cantidad de minerales que junto con el guano de murciélago y la tierra forman una masa altamente concentrada de los mismos, provocádole algún sonido a nuestro "aparato detector".

(al menos esta es la teoría).

Siempre que nos ocurre esto hemos optado por ajustarlo a "cero" pegádolo a este tipo de tierra.

...terminamos algo tarde y pude en fín cartografiar todas las galerías. Resultó ser una cueva de más de cien metros de galería central o principal pues tiene muchas ramas laterales o secundarias que aumentarían la medida al doble.

Tratando de buscar otro camino hacia la carretera nos pescó la noche tan oscura como la cueva visitada, pero íbamos (Albert, Machy y yo) contentos pues no considerábamos una vez más el resultado de la expedición como un fracaso ,por el contrario: "Sabíamos ahora que ya existía otro lugar menos que rastrear".

"Vendrían otros nuevos".

(Creo que este ánimo que ha mantenido hasta el momento mi empresa, no es más que el preludio de un futuro éxito total...")

EL BAUL PIRATA DE SAGUA

EL BAUL
Historia del Baúl encontrado en Sagua La Grande.
(Notas de Campo)

“Una agradable mañana del mes de dicienbre de 1970 habíamos preparado una soga con nudos y un garfio en la punta la cual nos serviría para descender al precipicio ubicado a la derecha del gran salón o antesala de la Cueva del Murciélago.Nuestra joven mente iba a realizar una aventura, no una seria exploración científica. Influenciados por libros de Julio Verne y Salgari explorábamos al estilo europeo;botas altas,Bermudas,casco de corcho,cuchillo en la cintura,sogas de nudos con garfios,entre otros equipos.En ocasiones nos acompañaba el perrito “Apanachi” de nuestro colega Fidel Vila (Machy).Cuando podíamos conseguir vino Viña 95 llenábamos una cantimplora pues: “todo explorador debe entrar en calor con buen vino:…”
“ Aquella mañana tomamos en Sagua la guagüita hasta el crucero de Jumagua y cargando con nuestro equipaje continuamos a pie por toda la línea férrea hasta el límite de Jumagua y Chinchila donde cortamos hasta hallar la Cueva del Murciélago (aún no bautizada cartográficamente)”.


“ Tan pronto como cumplimos con los ritos tradicionales de “buen viaje por el interior de las cuevas” (Ver: “LA CAMPANA” y “LA VIRGEN”),amarramos nuestra soga en una cavidad y la lanzamos hacia la profundidad del precipicio y comenzamos a descender.Nuestro principal medio de iluminación eran antorchas y mechones de saco empapados en petróleo.El humo que estas des-prendían nos hacía muy incómoda la exploración.Este “precipicio” o depression (furnia) forma par-te de la Cueva del Abono la constituiría una cueva independiente de no ser por algunas comunica-ciones que tiene con Cueva del Murciélago. De esta se extrajo gran cantidad de abono orgánico durante la primera mitad de este siglo (XX). El abono no es más que el excremento del murciélago el cual se utiliza como fertilizante en terrenos de cultivo ;se le llama comunmente “Guano de Murciélago” o “Murcielaguina”.En cuevas como esta,donde existen gran cantidad de quirópteros, se acumulan grandes colchones de este abono en relativamente poco tiempo. Durante nuestro recono-cimiento encontramos muchas herramientas abandonadas que se utilizaron en dicha actividad in-cluyendo los largos cables de acero por donde rodaban montaña abajo las cubetas de carga,facilitándonos estos teleféricos el ascenso y descenso a los rincones más incómodos de la caverna”.

“En una de las oquedades,casi justo al borde del llamado precipicio, encontramos un extra-ño baúl aplastado cuya madera,muy deteriorada por el tiempo,se nos hacía polvo entre las manos, con todo su material metálico(cerradura,esquineros y adornos) en avanzado grado de oxidación. Sus restos estaban por debajo del piso original de la cueva a diferencia de los demás instrumentos que estaban sobre (o dentro) del guano”.

“Recogimos todas las partes metálicas para poderlas comparar posteriormente, pero el estilo de estas piezas era completamente diferente a los baules,por lo que comenzamos a acariciar la posibilidad de un “Baúl Pirata”.

“ Muchas personas nos decían que “estaba muy en la superficie para ser tan antiguo” y esta razón nos hizo ser más conservadores dedicándonos a consultar ancianos,campesinos y especialistas con los cuales nunca llegamos a una conclusión definitiva”.
Pedro Suárez Tintín (1982)

El descubrimiento de este raro baúl en 1970 revolucionó a toda Sagua y hasta el día de hoy la tradición popular lo ha incorporado a su folklore de la forma siguiente:
“A principios del siglo XX unos obreros que extraían guano de una de las cuevas del Mogote tropezaron sus palas con un viejo baúl en el fondo de un precipicio y emocionados ante el descubrimiento destruyeron su enorme candado metálico comprobando con incredulidad que habían acabado de encontrar un enorme tesoro pirata y que sus vidas de guaneros había terminado.Toda la empresa quedó abandonada y el extraño cofre vacío apareció muchos años después aplastado por la inclemencia del ambiente subterráneo”.

Es curioso destacar que cerca de este hallazgo encontramos una antigua botella la cual nadie pudo identificar.Cuando ingresé en la Universidad de La Habana en 1975 traté de compararla con otras de catálogos coloniales y consulté a especialistas, pero nunca he identificado a tan rara pieza.

Para las futuras generaciones debo decir que por aquellos tiempos del descubrimiento decidí sepultarla en la sala de mi casa cuando construíamos dos muros para el apoyo del “mediopunto”,así que
“la botella pirata” ha continuado su viaje hacia el futuro con una nota mía en su interior .Por otro lado las partes metálicas del baúl aún se conserva en mi colección con vistas a desentrañar su misterio algún día en el futuro inmediato.Pero hemos de entender que sean lo que sean estos dos objetos,para la tradición continuarán perteneciendo al mundo encantado de las leyendas…



HISTORIA DE LAS EXPLORACIONES DEL GRUPO ESPELEOLOGICO SABANEQUE

HISTORIA DE LAS EXPLORACIONES DEL GRUPO ESPELEOLOGICO
"SABANEQUE"
Sagua La Grande, Las Villas, CUBA (1970 - 1985)

EL GRUPO ESPELEOLOGICO "SABANEQUE" DE SAGUA LA GRANDE, TRANSFORMO A LOS MOGOTES DE JUMAGUA "DE UN POTRERO A UN AREA PROTEGIDA".

En el siglo XIX se consideraban a los Mogotes de Jumagua un rincón misterioso lleno de leyendas y fantasmas que no permitían acercarse a él; güijes, madreaguas, y leyendas de refugios y tesoros piratas que los más osados sagüeros se arriesgaban a buscar; allí se escondieron negros esclavos que escapaban de sus amos y durante la Guerra de Independencia sus cuevas sirvieron de escondites a muchos de los mambises de la "Brigada Sagua".

Durante La República, estos mogotes constituían solo el centro de un aislado potrero sin ningún interés científico; aunque se efectuaron algunas visitas de destacados hombres de la ciencia (como Don Carlos de la Torre) que colectaron algún especímen pero nunca acamparon por más de un día.

En los años sesentas continuaron estas visitas ocasionales, pero no fue hasta 1970 que un grupo de jóvenes sagüeros le dieron su verdadero valor científico cuando deciden que ya era hora de hacer un inventario de su fauna y la cartografía de las cavernas, albergándose en plan de colecta por muchos días y defendiendo a estos de un intento del gobierno local para convertirlos en cantera de roca caliza. Así se logra el status de "El Area Protegida" 15 años después.

Esta es la historia de las primeras exploraciones científicas en los Mogotes de Jumagua y sus alrededores.

LA CIENAGA DEL MOGOTE
(Diario de campo, 1970-1985)

¡Un mundo fantástico¡ donde los colores y el embriagador olor selvático nos sensibiliza remontándonos a la Era Secundaria. Aquí nos encontramos con grandes extensiones de pantanos decorados por bosques de helechos, enredaderas, trepadoras, que entre lianas y nínfeas, exhiben el típico panorama de cuentos de hadas.
La cantidad de aves que albergan estas ciénagas es incalculable, lo mismo en especies nativas que migratorias. Sería una buena señal para nuestros Mogotes si todo el que lo visitase fuera explorador, fotógrafo ó simplemente amante de las aves y la naturaleza, pero lamentablemente no es así; he visto muchos “visitantes” de los que no cuelga una cámara fotográfica de su hombro sino “esa fatídica arma de fuego que llaman AK-M, terror de los elefantes de Angola pero tan poco apta o práctica para los frágiles pajarillos de nuestro territorio. En medio de aparatosos despliegues con jeeps, tiendas y teléfonos, estos señores feudales de la isla desahogan el sadismo de militar frustrado, la impotencia del “perdedor de todas las guerras” contra este paraíso que nos queda a los sagüeros; ¡el único pulmón con que cuenta La Villa del Undoso y gran parte del Territorio de Sabaneque¡. Existe una micro-orquídea aún no clasificada que crece del tupido bosque, una rareza vegetal más que situa a nuestros mogotes en un lugar de máximo interés entre las regiones naturales de la isla de Cuba. Hemos bromeado entre nosotros de no revelar el sitio de las misteriosas florecillas para así crear nuestro propio perfume: “Embrujo de Jumagua”.

Toda la región de Sabana, con su exótico archipiélago constituye un verdadero paraíso ornitológico. Hemos contabilizado poco más de 200 especies diferentes de aves entre los cayos, bosques interiores y río Undoso. Cuantitativamente los reportes son significativos, enormes poblaciones son a veces observadas en un área relativamente pequeña como lo es el caso de las ciénagas del norte de los Mogotes de Jumagua (uno de los últimos refugios de aves tanto cubanas como migratorias, visitantes ocasionales y raros visitantes) donde viven un alto porciento de las especies y subespecies endémicas cubanas como lo son los tocoloros, arrieros, cartacubas, cateyes, cotorras, cabreros y carpinteros entre otros que ya no podemos ver en otros habitats de Sabaneque. Este fue uno de los tantos argumentos que usanos para defender a los Mogotes de Jumagua cuando el gobierno local trató de convertirlo en una cantera de roca caliza, y que los doctores Manuel Rivero de la Calle y Antonio Núñez Jiménez (tras nuestras protestas) le dieron gran prioridad durante sus gestiones para detener la monstruosidad que se iba a cometer.

martes, 22 de abril de 2008

Primeros Sitios Arqueológicos de la Ciudad


HISTORIA DE LAS EXPLORACIONES DEL GRUPO ESPELEOLOGICO
"SABANEQUE"
Sagua La Grande, Las Villas, CUBA (1970 - 1985)

PRIMEROS SITIOS ARQUEOLOGICOS DE LA CIUDAD
(Copiado de las notas de campo)

Producto de las exploraciones y descubrimientos arqueológicos de Sagua la Grande en los pasados años 1975 y 1976, el Grupo Sabaneque ha efectuado una búsqueda intensiva en el resto del antiguo territorio indio del norte de Las Villas con el objetivo de ir ampliando el mapa de las antiguas poblaciones indígenas que poblaron nuestra zona. Desde 1976 hasta 1980 se han detectado muchos sitios más desde Sagua La Chica hasta Corralillo.

LOS SITIOS ARQUEOLOGICOS DENTRO DE LOS ESTEROS DE LA CIUDAD
(Arqueología de los Zanjones)

EL ZANJON DEL TEJAR

Hemos de narrar en orden cronológico que existe uno de estos sitios, muy parecidos a los del resto del río, en la propia ciudad de Sagua La Grande. En lo que llamamos “el zanjón del tejar”, ubicado un poco después del final de la calle Brito y casi cortado por la calle Patria donde hemos sacado unas cinco cajas de utensilios indígenas; también en la zanja o estero más pequeño que intercepta a Brito y Estrada Palma hemos encontrado algunas piezas aisladas que estamos seguros constituyeron parte de un gran sitio arqueológico hoy muy reducido, destruído y repleto de sedimentos actuales, tejas, zines, desperdicios, latas, basura y vegetación cortada. Dándonos cuenta que hasta en estos esteros citadinos aparecían instrumentos de moluscos en abundancia, decidimos hacer un rastreo sitemático de todos estos zanjones de Sagua y el resultado ha sido que no existe ni uno solo de ellos donde no haya aparecido al menos unos fragmentos de concha y silex.
EL ZANJON DEL CAYITO

Lo bautizamos así pues su boca hacia el río está frente al llamado Cayito del Tejar por la ladera derecha de la cuenca., y este se e
xtiende más allá de la Carretera del Desvío. Es una antigua garganta más profunda que los demás zanjones cuya corriente fluvial ha desaparecido con el tiempo y sitio agradable para acampar pues los enormes árboles a sus lados hacen una especie de túnel gigantesco muy fresco y agradable a la vista. Aquí, el 12 de Agosto de 1977 localizamos un bolsón de arena con algunos fragmentos de instrumentos elaborados por nuestros aborígenes con el Strombus gigas; al parecer, estos Esteros o pequeños afluentes del río en épocas remotas constituían un buen punto de atracción para las comunidades primitivas de Sagua La Grande.

EL ZANJON DEL DESVIO

Partiendo de la ladera derecha del río, cerca del camino derivado de la calle Carrillo, y
dirigiéndose hacia la intercepción de la carretera a Resulta y el desvío a Sitiecito, está este viejo zanjón o estero en el cual hemos encontrado algunos instrumentos de concha eleborada.


EL ZANJON DE ISLA VERDE

Este es uno de los esteros más desgastados y alterado de la ciudad. Aquí comenzó el foco de la población a finales del siglo XIII cuando aún no se le llamaba Sagua La Grande, sino El Embarcadero. Este fue el primer desagüe de los desperdicios de la villa naciente y sobre el cual se construyó el primer puente por aquellos tiempos para poder alargar el camino de la actual calle Clara Barton. Hacia la chorrera. Aquí existió una vega de tabaco, y luego existieron casas, corrales y plantaciones.

A principios del siglo XX se instaló una arenera y todo esta superposición de capas generacionales han ido alterando mucho a Isla Verde y su estero que hoy lejos de ser el gran Zanjón que era, no representa más que un reducido canalito. No obstante hemos conseguido algunos restos de conchas trabajadas en esta área y no hay por qué dudar que la Sagua primitiva surgiera encima de un asentamiento aborígen. La antigua tradición que contaban los últimos mambises de Sagua, decía por aquí pasaba el viejo camino indígena que unía a Oriente y Occidente, el primer paso del río desde la desembocadura (comunicación personal Don Benito Serrano, mensajero de José Luis Robau). Las piezas que hemos encontrado en esta antigua zanja natural (¿ O artificial?), también pueden provenir de la arena que aquí se almacenó por mucho tiempo, por lo que afirmamos que este sitio es el más dudoso de la ciudad.

EL ZANJON DE CONTRERAS

La exploración de lo
s Esteros fue interrumpida por otros proyectos de investigación de nuestro grupo arqueológico, pero un año después, en 1978, se terminó de realizar lo que llegamos a llamar “La Arqueología de los Zanjones”, comprobando en el llamado “Estero de Contreras” (donde se separa a Sagua de Cocosolo y se une por medio del “Puente de la Concordia”) también aparecían restos de nuestros siboneyes, y dejamos para planes futuros poder realizar una excavación completa del sitio para puntualizar más detalles del antiguo asentamiento indígena porque éste se halla muy mezclado con sedimentos y desagüe malsano.

domingo, 20 de abril de 2008

LOS CONQUISTADORES EN SAGUA



Visita de Pánfilo de Narváez a los indios sagüeros.

“Llegaron a un pueblo que estaba en la ribera de la mar del Norte.Este pueblo estaba situado, con más precisión, en la desebocadura del río saguagrande, que tenía las casas sobre horcones dentro del agua y al que los siboneyes llamaban Carahate”.

Amediados de los años setentas (XX) con el derrumbe en el patio en una casa de San Juan de los Remedios apareció un túnel o pasadizo del cual nos enteramos en el acto y sin pérdidas de tiempo partimos hacia ese vecino pueblo con el objetivo de explorarlo y cartografiarlo.,pero luego de una larguísima odisea (que no es el sitio para contar) no pudimos hacerlo
.
No obstante el viaje a Remedios no fue del todo estéril; era la primera vez que lo visitábamos por lo que decidimos recorrer hasta el último rincón de esta interesantísima ciudad colonial.El director del Museo de Historia nos permitió hospedarnos allí por varios días y entre visitas y conversaciones con los más destacados intelectuales de la ciudadsurgió un tema, hasta el momento desconocido para mí, me refiero al “paso de la expedición de Pánfilo de Narváez por el Territorio indio de Sabaneque” y cuyo punto exacto se han venido disputando remedianos y sagüeros desde fechas muy lejanas. Los hijos de Remedios, en su gran mayoría, afirman que el sitio de estancia de Narváez junto al Padre Las Casas estuvo en Caibarién, mientras que por otra parte los sagüeros afirman que todo ocurrió en el Territorio de Sagua La Grande, debate muy deportivo y poco científico.

El asunto es que contándose con muy datos históricos no es de extrañar que casi 500 años después los hechos se muestren muy confusos,pero también no es menos cierto que existe un poco de capricho regionalista entre los los defensores de ambas tesis.

Veamos según el padre Fray Bartolomé de las Casa, que fue lo que sucedió por aquellos días de 1511 cuando después de pasar Cuyba y Camagüey el grupo de Narváez continuó avanzando hacia el oeste:

“Pasaron así algunos pueblos de aquella provincia (de Camagüey) por el camino que llevaban, y porque la gente de los pueblos que estaban a los lados del camino, codiciosa de ver gente tan nueva, y en especial por ver tres o cuatro yeguas que allí se llevaban, de que toda la tierra estaba espantada, y las nuevas dellas por toda la isla volaban, llegáronse muchos a verlas en un pueblo grande llamado el CAONAO, penúltima luenga, y el día que los españoles llegaron al pueblo, en la mañana parándose a almorzar en un arroyo seco, aunque algunos charquillos tenía de agua, el cual estaba lleno de piedras amoladeras, y antojóseles a todos de afilar en ellas sus espadas; y acabado su almuerzo, danse a andar su camino del Caonao. En el camino había dos o tres leguas de un llano sin agua, donde sed en algún trabajo; y allí trajeron algunos indios de los pueblos algunas calabazas con agua y algunas cosas de comer. Llegaron al pueblo de Caonao a hora de vísperas, donde se halló mucha gente que tenían aparejada mucha comida del pan de cacabí (casabe) y de mucho pescado, porque tenían junto un gran río y también cerca la mar”.

Hasta aquí la descripción de una aldea indígena llamada Caonao a la cual arribaron al pasar algunos pueblos después de salir de Camagüey, sin duda alguna un poblado hacia la costa norte de la provincia de camagüey donde más adelante el padre Las Casas describe la histórica “Matanza de Caonao” que todos conocemos en los cursos escolares de Historia, donde fueron salvajemente asesinados infinidad de aborígenes que ingenuamente observaban con asombro los caballos que traían los conquistadores españoles. Un triste e imborrable acontecimiento para nuestra historia.

De Caonao la expedición de Narváez partió hacia “Sabaneque” bordeando la costa y pasando algunos poblados indígenas hasta que después de pasar UN GRAN RIO se encontró un extenso y curioso caserío donde los bohíos reposaban en horcones sobre el agua al que los indios llamaban “Carahates”. (con esa descripción me vino a la mente Isabela de Sagua la cual es la única de Cuba que desde épocas inmemoriales conserva este estilo “algo veneciano” de “calles acuáticas” y “aceras muelles”; ¿ No sería esta idea arquitectónica una continuación (españolizada) de los primeros palafitos indios descritos por los cronistas?.

La controversia sobre el emplazamiento de este palafito comenzó con el historiador Ignacio de Urrutia el cual imaginó el sitio en Cayo Conuco mientras que otros historiadores como Guiteras y Guerra lo ubicaban al oeste del río Sagua La Grande.Pero quizás Urrutia desconocía un dato curioso, al oeste del río Sagua La Grande existe y siempre existió un pueblito llamado Carahatas.
Y continúa Las Casas su relato:…”y llegaron a un pueblo (que estaba en la ribera del mar del norte y dentro las casas sobre horcones en el agua) llamado Carahate, penúltima luenga, al cual puso (cambió) el padre Casa-harta, porque fue cosa maravillosa la abundancia de comidas de muchas cosas que allí tuvieron, de pan y caza y pescado y sobre todo de papagayos, que, si no me he olvidado en obra de quince días que allí estuvieron, se comieron más de diez mil papagayos, los más hermosos del mundo, que por alguna manera era lástima matallos”…

Como vemos en esta descripción el poblado se llamaba “Carahates” y allí permanecieron los españoles por quince días algo que sí coincide perfectamente con la pequeña población actual llamada Carahatas. Personalmente estuve por casi un año en Cayo Conuco y Caibarién donde realicé los trabajos de taxidermia para el planeado “Museo del Mar” y aprovechando mi estancia en la región entrevisté a muchísimos vecinos en los cuales nunca encontré vestigios de alguna tradición en cuanto a ese trascendental acontecimiento, pero cosa curiosa, en Caratas sí existe una cautivadora energía en la tradición oral que conservan los más ancianos del caserío los cuales conocen la hitoria e incluso “el sitio donde acamparon las tropas”. Muy cerca de allí se encuentra el área que ocupó ‘Carahatas La Vieja” hasta finales del siglo pasado (XIX) y un poco más hacia el río Sagua está la “Punta Pavía” donde se levantaba el poblado primitivo del cual los vecinos de Caratas estuvieron sacando horcones hasta principios de este siglo (XX) los cuales eran aprovechados para surtir los hornos de la zona. Es curioso que a finales de los años 1970 cuando visitamos Pavía ó Carahates, aun quedaban algunos de los enormes troncos semi-enterrados en el suelo fangoso (y en la actualidad no tienen por qué haber desaparecido).

Por el relato de Diego Velásquez sabemos que los conquistadores salieron de Carahates y después de 4 días(descansando de noche) llegaron a Matanzas, travesía un poco dudosa de haberse realizado desde Conuco teniendo en cuenta que avanzaban remando en canoas unas veces y en otras ocasiones marchaban por tierra por bosques tupidos y ciénagas fatigosas.

Quizás en un futuro se pueda hacer esta travesía en canoa de tronco hueco a modo de prueba comparativa.Otra prueba material de peso serían las excavaciones arqueológicas ya que obviando la habitual exageración en las crónicas de la época, en un sitio así tendrían que encontrarse abundantes restos de dieta si se tiene en cuenta que 50 españoles y 100 indios cargadores comiendo por 15 días,sin contar a los cientos de residentes locales, los cuales según Las Casas mataron diez mil papagayos para alimentar a los “ilustres visitantes”, y quien sabe si algunos objetos españoles pudieron quedar abandonados en el sitio. Se sabe además que el sitio estaba en “Sabaneque” y cuando se despeje por fín la duda de “Sabana” y Sabaneque” veremos que estas son dos provincias distintas y no una como se ha explicado hasta ahora.

A continuación la descripción del Historiador Guiteras:

“Llegaron a un pueblo que estaba en la ribera de la mar del Norte.Este pueblo estaba situado, con más precisión, en la desebocadura del río saguagrande, que tenía las casas sobre horcones dentro del agua y al que los siboneyes llamaban Carahate”.

jueves, 20 de marzo de 2008

Introducción a la provincia indígena de SABANEQUE

ÇAVANE Y ÇAVANEQUE

Al parecer muchos decían "Sabana o Sabaneque" ya que la nueva administración española en Remedios controlaba ambas Jurisdicciones pero en los antiguos papeles, cartas y relatos de los cronistas puede notarse la diferenciación que se hace de "Sabana y Sabaneque" como es el caso de Diego Velazquez que nunca confunde a los dos Territorios.


ANTIGUA JURISDICCION DE SAGUA LA GRANDE

Con la llegada de los colonizadores españoles en 1492 se mantuvo en cierta medida la división territorial que habían hechos los indios cubanos de sus cacigazgos y sobre ellos se construyen las primeras Villas.En esa época América no se dividía en países sino en cacicazgos, por lo que la región de Sagua era un país. En el caso del Territorio “Sabaneque” sus límites coincidían con la nueva Jurisdicción “Sagua La Grande”, es decir que sus terrenos abarcaban desde el río Sagua La Chica por el Este, hasta el río Sierra Morena por el Oeste, quedando de esta forna el río Sagua La Grande en el mismo centro de la Jurisdicción. Esta franja jurisdiccional estaba situada entre las latitudes 22º30’ y 22º53’ aproximadamente, tomando como referencia el río Sagua La Grande, es decir que su ancho sería aproximadamente desde los terrenos de San Diego del Valle hasta los cayos del norte, y su interior estaba dividido en 7 Partidos Judiciales que eran: Jumagua (luego Sagua), Amaro, Yabú, Quemado de Güines, Alvarez, Rancho Veloz y Ceja de Pablo, y esto se transforma posteriormente en: Sagua (cabecera jurisdiccional),Encrucijada, Santo Domingo, Cifuentes, Quemado de Güines, Rancho Veloz y Corralillo con el nombre de Región substituyendo al de Jurisdicción, para finalmente fisionarse en Municipios independientes dentro de la nueva provincia llamada Villa Clara. Siendo esta una idea general muy sintetizada de la evolución territorial ya que durante los dos siglos pasados ha habido muchísimos cambios de “límites” o “fronteras municipales” que en ocasiones han pasado de un partido a otro o de una Jurisdicción a otra (como es el caso de Calabazar de Sagua y Cifuentes que pasaron a ser parte de Santa Clara en dos ocasiones).

De esta forma vemos como el nombre “Sagua La Grande” no es solamente el de una ciudad, sino que también con él se bautiza a una Jurisdicción y a un río que extiende su nombre hasta las montañas del Escambray (ha de agregarse que la palabra también la vemos dando nombre a la bahía ubicada al Este de la desembocadura del río y más tarde a una Región y Municipio).

La palabra “Sagua” es derivada del término aborigen “Cagua” que significa “mucha agua” y que los conquistadores españoles interpretaron como Sagua debido a que los Taínos pronunciaban la “C” con sonido muy parecido a la “S”, (se trata de la “Ç” que fonéticamente se aproxima mucho a la “ese”). En otros sitios de América (ejemplo Puerto Rico y Venezuela) existen sitios llamados “Cagua” porque substituyeron la “Ç” por la “C”, pero en el caso de la región Sabaneque se le agregó una “S” y así surgieron “Las Dos Saguas”, Sagua La Grande y Sagua La Chica (diferenciando su apellido el tamaño de un río con el otro).

Dice la tradición local que “Caguax” era el gran cacique sagüero que reinaba en todo el territorio “Sabaneque” a la llegada de los españoles y que su tribu radicaba en el área de Macún, (creca del río entre Sagua e Isabela) y no estaría tan mejor elegido el sitio para un cacique si se tiene en cuenta la estrategia de este punto con salida al mar a través del río y con salida a las cuevas del Mogote usando el prehistórico camino que los españoles llamaban “carretero de Jumagua” ya que inicialmente los grandes barcos se adentraban tierra adentro desde Isabela de Sagua hasta este sitio donde se cargaban o descargaban las mercancías con destino al Hato de Jumagua usando de este camino. Se dice que los piratas de los siglos XVI y XVII también se aprovecharon de esta ventaja geográfica, así como los madereros del siglo XVIII.

El Territorio de “Sabaneque” (Cavaneque) tenía por vecino hacia el Este al Territorio de “Sabana” (Cavana) el cual se extendía desde el río Sagua La Chica (Oeste) hasta el río Caonao (Este) y cuya cabecera lo era el área de San Juan de los Remedios. Y hacia el lado occidental de “Sabaneque” estaba el Territorio de “Yucayo” que abarcaba desde el río Sierra Morena por el Este, hasta el límite de La Habana por el Oeste, siendo su centro o cabecera el área de la ciudad de Matanzas.

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